Para que un PROBLEMA sea un PROBLEMA, debe tener al menos una SOLUCIÓN.
Si un problema no posee al menos una solución, pues entonces, no es un problema. Es un suceso, un resultado.
La palabra problema, proviene del latín y significa: "lanzar hacia adelante", es decir algo que resolver.
Que suerte poder resolver. Poder crear soluciones. Poder ser de utilidad. Poder saber que servimos, que valemos.
Generalmente lo que acostumbramos a hacer, la mayor de las veces, con los problemas es "lanzarlos hacia atrás", desembarazarnos del mismo, si fuese posible pasárselo a otro. ¿Nunca nos pusimos a ver el problema como un desafío para poder poner en acción a nuestra creatividad?
Cuando dejamos de crear dejamos de Ser. Ser sin creación no se entiende (al menos yo no lo entiendo) pues el Ser es la creación de la creación.
En realidad lo que nos atormenta de un problema no siempre es el problema, muchas veces es encontrarle la solución.
Cuando se nos presenta un problema, deberíamos pensar primero, si en realidad nos interesa encontrarle la solución. Aveces nuestro conflicto no es el problema sino la solución del problema. Preferimos mantenernos en el problema a cambiarlo por la solución.
¿Para que? Para controlar, para manipular, para llamar la atención, para que nos mimen, para que se acuerden de nosotros, para no cambiar la incómoda comodidad por el riesgo de la aventura.
Por eso cuando lo que nos asusta es la solución es cuando: HACEMOS DE TODAS LAS COSAS UN DRAMA.
Y a esos dramas los vemos como problemas imposibles de resolver. Algo que no existe, en realidad, pues no es así.
Si no quieres navegar en el mar de los problemas, no hagas de las soluciones, problemas.
No importan lo duras que sean las cosas. Si se presentaron ante ti es para que las aflojes. Entonces no seas tú el que afloja.
Había un Rey que temía no resolver sus grandes problemas de Estado. Así que llamó a sus ministros y les pidió que buscaran una Gran Solución.
Sus ministros luego de un largo deliberar, decidieron ir en busca de un Gran Hombre Sabio y pedirle apoyo para que el Rey pudiese encontrar la Gran Solución.
El Hombre Sabio aceptó apoyar al Rey. Se sacó un gran anillo, y el mismo tenía una escritura escondida en una diminuta cajita. Y les dijo a los ministros:
-"entregenle este anillo al Rey, y díganle que nunca se lo saque, que dentro de él hay un gran secreto para resolver su máximo problema. Pero sólo lo deberá usar cuando ya no exista ninguna otra oportunidad para encontrar la solución. Sólo en su caso más extremo".
Y así fue, le entregaron el anillo al Rey y este lo puso en su dedo dispuesto a usarlo sólo en un caso de máxima extremidad, digamos sin solución, un caso del cual fuese extremadamente difícil salir.
Los problemas se fueron sucediendo y no supo ni él, ni sus ministros, resolverlos. Todo se fue complicando hasta que un día lo derrocaron. Los soldados rebeldes lo persiguieron para matarlo, el encontraba la forma de eludirlos hasta que se encontró cerrado en un callejón sin salida, con los soldados frente a él.
Entonces les pidió a los soldados un minuto para poder leer algo que tenía en su anillo. Estos accedieron.
El Rey abrió su anillo, y sacó de el un pequeño pergamino que decía:
"Esto también pasará"
Hasta la próxima nota: