Mantenerse en un estado de FELICIDAD, no es (para mí), estar todo el día sonriendo, cantando, saltando de alegría, o tomando sol en una hermosa playa.
Para mí, SER FELIZ, significa RECONOCERSE UN ALUMNO DE LA VIDA.
Se puede SER FELIZ y estar triste.
También, Ser Feliz es aceptar la posibilidad de cometer un error (arriesgar), y ver el error como parte del conocimiento junto al acierto, reconociéndolo y aprendiendo de él.
Ser feliz significa aceptar los eventos de nuestra vida como un escalón de crecimiento y evolución, que si se presentó a nosotros fue porque lo necesitábamos.
Aveces confundimos KARMA con oportunidades para potenciar nuestro DON.
Karma es todo aquello que tiene que ver con lo que yo voy generando en la vida, y el Don tiene que ver con aquellas cualidades que nos hacen sentir útil en la vida.
¿Que hubiese pasado si Martin Luther King hubiese dicho que su Karma era el color de su piel, y que debía resignarse a la discriminación racial?¿Si Mahatma Gandhi hubiese pensado que la dominación Inglesa, en su país, era una verdadera desgracia insuperable, que había que conformarse a ella pues era todo un Karma?¿Si a la Madre Teresa la hubiese deprimido y angustiado los enfermos y la gente pobre?
Para todos ellos y para muchos más que han trascendido en la vida, los eventos que se presentaron en su vida fueron su trampolín para crecer y evolucionar, no sólo ellos sino también un amplio y extenso entorno. Fueron Alumnos de la Vida en Excelencia. Algunos eventos que muchos considerarían desgraciados en sus vidas para aquellos que han trascendido han sido vehículos para potenciar sus Dones y sentirse útiles a la humanidad.
Si sentimos pena, no quiere decir que no estemos felices, si sentimos dolor no significa que no estemos felices .................
Hay personas Exitosas que son Felices y hay personas Exitosas que viven sumergidas en la Desesperación. También podríamos decir que hay personas que ante un Fracaso se sumergen en una desesperación permanente y personas que ante un Fracaso resurgen con más fuerza.
Reconocerse como ALUMNO DE LA VIDA, empieza por cambiar el planteo de cómo vemos la vida. EXITO y FRACASO son sólo dos posibilidades que se nos presentan. Pero en realidad no hay ningún indicador que nos asegure que una es mejor que la otra.
La vida no es un PEDACITO DE VIDA, sino que es LA SUMA DE UN MONTÓN DE PEDACITOS.
Aveces nos quedamos clavados en la vida ante un pedacito de vida. Según haya sido esa experiencia la cargamos en nuestra mochila y la llevamos permanentemente sobre nosotros, repitiendo una y otra vez experiencias del mismo tipo, por la asociación del recuerdo permanente de ese pedacito que hubiésemos querido no hubiese pasado o por el recuerdo de ese pedacito de inmensa dicha y plenitud que quisiéramos retener para siempre.
Es necesario ver la vida como un todo, una sumatoria de pedacitos, y tener muy en cuenta que muchos precios que pagamos hoy son pagos por adelantado, y que permanentemente hay precios que pagar pues nada es gratis.
La Madre Teresa, Martin L. King, Mahatma Gandhi y muchos más no se encontraron con el Exito desde el inicio: LO HICIERON. Y seguramente cometieron errores y luego aprendieron de ellos para no repetirlos, no lo justificaron, no lo explicaron, no le echaron la culpa a otros, se responsabilizaron y de ese modo EXITO Y FRACASO se convirtió para ellos en lo mismo: UN DESAFÍO PERMANENTE DE APRENDIZAJE Y EVOLUCIÓN.
Ante un episodio exitoso o uno frustrante, su estado estaba mas allá de la pena o la alegría, había en ellos un profundo conocimiento interior, conciencia, de que eran útiles de que servían a un fin determinado pues para ellos existía una poderosa RAZÓN DE SER, y esa RAZÓN DE SER era lo que importaba, era lo que amaban y era TODO, más allá del episodio pues el verdadero episodio el único era el AMOR.
EL AMOR NO ES LO MÁS IMPORTANTE ES LO ÚNICO ES TODO.
Entonces no existe éxito, fracaso: existe EXPERIENCIA.
Un ALUMNO DE LA VIDA, puede sentir pena, tristeza, pero no se convertirá en angustia, desesperación.
Un ALUMNO DE LA VIDA, puede sentir dolor, pero no se convertirá en sufrimiento.
Un ALUMNO DE LA VIDA, es consciente de ser quien es, pero ese conocimiento nunca se convertirá en soberbia.
Hasta la próxima nota, un abrazo: